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Ya huele a tormenta,
rechinan veletas,
mas tú, tú me puedes salvar.
Desciendes deprisa,
sin paracaídas,
en tu escoba a todo gas…

Que fumo diez mil cigarrillos

que sé que mi voz quebrará

me pregunto dónde estarás…

me pregunto por qué no estás aquí

pero que te parta un rayo

que nos parta a los dos.

Standbye

Primero fue mi cámara, luego fue mi módem, más adelante la pantalla de mi portatil se tornó definitivamente “paint in black” y últimamente mi móvil está empezando a fallar.

Cuento esto (me cuento) para justificar lo que nadie me está pidiendo excepto yo. Este blog está en standbye hasta que las tecnologías, trabajos y sobre todo el tiempo mental decidan de nuevo acompañarme.

Espero que lo hagan pronto.

Es difícil ser hombre (mujer) gris, de esos de los que habla Roald Dahl.

Es raro sentirse un replicante.

Es un no-ser, estar en un no-lugar, estar en nada, estar acompañada a bocajarro.

Pero siento la necesidad de escribir,

Mi único espacio que me queda sin gente paradójicamente es un blog público.

Como cuando esos tipos van a los prostíbulo sólo a que les escuchen.

Nunca lo entendí hasta hoy.

Sexo, Lacan y barcacoas

“Si la propuesta que ofrece el partenaire es gozar sin límite, se convocará al más allá del principio del placer, allí donde el goce si sigue se liga con la muerte. Se empieza con las cosquillas y se termina en la parrilla, dirá Lacan”,

Analía Stepak, Desencuentros de la sexualidad: el orgasmo y la muerte.

Grafitación

En el círculo se confunden el principio y el fin.

Lo dijo Heráclito… Inmortales, mortales, inmortales. Nuestra vida es la muerte de los primeros y su vida es nuestra muerte.

Grafitación: Graffiti + animación. Una de las mejores muestras de este arte en permanente cambio.

En el círculo se confunden el principio y el fin…

Pajarico

En tiempos sin tiempo, de vida con poca vida… Me regalo (os regalo) un ratito de paz.

“Vida para beber,

vida para jugarla y apostar,

vida para gastar

sin contraindicaciones, pá gozar”.

¿Existe el feminismo universal o cada rincón del planeta posee una forma particular de entender el feminismo? ¿Puede llegar a ser éste un potente discurso de poder? Como decía Foucault, estos lenguajes del poder —los cuales no son descriptivos sino normativos, puesto que definen y disponen— tienen el poder de excluir al individuo del cielo de la sociedad y de determinar las condiciones de su admisión en ella en su capacidad jurídica, conciencia moral, formación  o en el valor de sus discursos.

Desde la visión eurocéntrica, el feminismo occidental, durante muchas décadas, parecía ser el único modelo de referencia de las aspiraciones de las mujeres a escala mundial. Gran parte de las mujeres del mundo parecen excluídas de esta “bendita revolución” y se las asigna una especie de estadio evolutivo “inferior” al de sus compañeras europeas y norteamericanas.

La dicotomía parece clara: Entre todos los discursos emancipadores de la mujer, ¿existe uno más eficaz y adecuado o no existe un criterio para realizar esta elección? Y por último, ¿siendo parte del modelo de sociedad que actualmente es la hegemónica, ¿podemos abstenernos de hacer tales juicios?

Leer a su lado…

Leer. Leer sin ganas. Leer por aburrimiento. Leer para no hacer ruido. Leer para dejar que tu padre duerma la siesta. Leer porque no te dejan poner la tele. Leer porque ya nadie quiere contarte un cuento. Leer porque te han castigado sin salir. Leer porque estás en la cama con fiebre. Leer porque estás solo. Leer porque imitas a tus hermanos mayores. Leer porque lo hace tu madre. Leer libros para niños. Leer novelas que no te dejan leer. Leer hasta que te apagan la luz. Leer sin leer, pensando en otra cosa. Leer en la biblioteca. Leer todos los libros de la biblioteca infantil. Leer porque tu hermana lee en la cama de al lado. Leer libros de Tintín en casa de tu abuelo. Reir porque tu tía llora con una novela. Llorar porque te da pena el abominable hombre de las nieves. Leer y leer y leer cinco líneas sobre sexo. Leerlas y leerlas una vez más. Leer porque quieres estar solo. Leer porque te sientes solo. Leer porque te crees distinto. Leer para encontrar almas gemelas. Leer aquello que aún no has vivido. Leer para llenarte la cabeza de pájaros. Leer para presumir. Decir que has leído un libro que no has leído. Resumir libros en literatura que no has leído. Sacar buenas notas en literatura haciendo resúmenes de libros que no has terminado. Leer para imitar lo que que has leído. Leer para fardar. Leer para ligar. Leer para consolarte de un abandono. Leer por falta de planes. Leer por falta de amor. Leer porque se ha ido con otra. Leer para que no digan. Leer mientras esperas. Leer sentado en el wáter. Leer para dormirte. Leer para poder hablar con él. Leer el libro que él te recomendó. Leer para sorprenderle. Leer por puro gusto. Leer por vaguería. Leer porque no te gustan los deportes. Leer porque no tienes un duro. Leer para olvidar. Leer para recordar. Leer para aprender. Leer un coñazo impresionante. Leer un libro que no quieres que se acabe. Leer el libro de un amigo. Leer todos los libros de un hombre que te gusta. Leerle el pensamiento. Leer el libro que él está leyendo. Leer el libro que él querra leer después. Leerle a tu hijo. Leerle hasta que se quede dormido. Leerle hasta que te quedas dormida. Leerle el Tintín que tú leíste. Leerle cuando se muere el Abominable Hombre de las Nieves. Leerle y consolarle luego su llanto inconsolable. Leerle para que aprenda a estar solo. Leerle para volver a vivir la infancia. Leerle por gusto. Ver cómo un hijo lee. Releer. Leer sólo lo que te gusta. Leer sólo aquello que te emocione. Leer por amor. Leer a su lado.

de Elvira Lindo

El “Put the Blame on Mame” en “Gilda” es un clásico. Nadie se quitó los guantes como esa Rita despechada…

Marruecos

corazon graffitiPastila de canela, pollo y almendras en el Valle de las Rosas; lentejas y hospitalidad bereber; rico pescado y el mejor chocolate en Essauira; Marrakech y la plaza donde confluyen las vidas de los hombres; una casita del árbol en el valle del Dadés; conducir un Fiat Panda por pistas por donde cruzan los ríos del Atlas; dormir en una antigua kasba del oasís de Agtz; salvajes playas del Atlántico; amanecer en el Sáhara….

Pequeños trazos de Marruecos que, como el jabón negro del hammam, exfolian y limpian el corazón. Tenemos mucha piel muerta encima y es necesario frotar, sacudirse la suciedad y el cansancio. El alma tiene contracturas que se calman con el silencio y el abrazo sin prisa.

Me encontré con mucha gente en este viaje cuya mayor aspiración era ser feliz y estar con los suyos DE VERDAD.  Ah… Pero para eso hace falta renunciar a muchas cosas (o en la mayoría de los casos no haberlas tenido nunca). ¿Estamos dispuestos? Un viaje a un país exótico, un vestido comprado en Lavapiés o comprar tomates ecológicos no son más que la confirmación de que para que nuestro sistema funcione tiene que haber una pequeña parcela de “rebeldía” inocua que nos hace sentirnos únicos. Esa sensación de que estamos en una película y el resto del mundo son sólo actores-turistasimbéciles-gentesinnadaenlacabeza es la pieza maestra del mecanismo.

La gente se arregla todos los días el pelo, ¿por qué no el corazón?

Yo… casi siempre….no sé muy bien cómo hacerlo.


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