“El mundo tal como está, es el mejor de los mundos posibles; porque entre todas las opciones Dios, por su perfección, tuvo que escoger la mejor.” (G. Leibniz)
Siglo XVII. El filósofo y matemático Leibniz intenta justificar el mal en el mundo. Su sociedad se estaba derrumbando. La Verdad con mayúsculas deja de tener sentido mientras Leibniz se empeña en decir que ESTE es el mejor de los mundos, y que el mal del mundo es el menor posible. Estoy casi segura que sabía que estaba diciendo sandeces. ¿Qué coño de “mejor mundo posible”? ¿Acaso podemos elegir otro mundo? ¿No nos encontramos arrojados en esta tierra, nos guste o no? El mundo no es ni bueno, ni malo, ni es una tragedia ni un paraíso. No es nada en sí mismo. Leibniz era un tío listo y eso seguro que lo sabía: que la vida no tiene ningún sentido. Pese a todo se puso a contar cuentos… “¿Y qué? ¿Y a mí que me importa? ¡Se lo doy yo! Le doy el sentido que me haga sentir más vivo, el que me permita pasar por esta tierra con la mayor intensidad posible” (esto lo dice mi Leibniz imaginado)
Y yo también declaro (me invento) con Leibniz que: ESTE ES EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES.
Este blog nace fruto de una canción de Beirut. Una de las canciones más espíricas y positivas que he oído nunca. Cada vez que la escucho me dan ganas de saltar de mi cama al techo, de comerme un helado de chocolate, de bañarme desnuda en la piscina. Y sí, es sólo una canción… ¿Y QUÉ? Me ha alegrado la tarde y punto. No creo que la vida sea más que esas pequeñas cosas…
El optimismo como la mejor de las armas: QUIERO INVENTARME QUE ÉSTE ES EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES



hola caracola
Bueno, me parece que en contraposición a la destrucción de mi Blog este es el contrapunto perfecrito para encontrar el equilibrio en la fuerza.
Enhorabuena compañera, simple pero innovador (por desgracia)