Descubrí el teatro en el colegio, cuando nos llevaban tres veces al año a ver “El Gato con Botas” en un escenario de cartón piedra. Pero una chica de 16 no suele tener un duro, y si lo tiene, se lo gasta en una cerveza. Y una de 23 tampoco tiene demasiados euros, y si los tiene, se marcha de viaje a Turquía. Así que me he pasado la vida lamentándome de lo poco que iba al teatro, de lo díficil que es llevar a la gente, de lo caro que era y bla, bla, bla. Un día vino la “justicia anti-lamentos” a visitarme, encarnada en mi curro en la revista: ahora puedo ir al teatro todo lo que quiera. Y he redescubierto lo mágico que es ver a personas creando mundos de dos horas, mundos irrepetibles que nacen y mueren en cada representación. Hombres y mujeres desnudando el alma por un rato. Y también me he dado cuenta de lo quejica que soy. El teatro no es caro, sólo hay que entrar en Atrapalo.com para darse cuenta que cuesta lo mismo, o incluso menos que una carísima entrada de cine.
Estoy de estreno. Inauguro la sección “Teatro y otras farándulas”. Lo hago con “Mejorcita de lo mío”. Obra que, a mi juicio, es una de las mejores propuestas que se han visto en esta temporada. Estará en la Sala Triángulo hasta el 27 de Julio (luego se va de gira), la entrada cuesta tan sólo 9 euros y es Teatro del de verdad. No suelen gustarme las mayúsculas pero Pilar Gómez, actriz y autora, las merecen. ¿Quién soy yo?, ¿qué hago en la vida?, ¿qué he hecho yo para merecerme esto? Estos tópicos se atan y desbaratan en la conversación de Pilar a Pilar, de Pilar con Pilar. Uno nunca sabe quién es. Son los demás los que le dicen quién y qué es. Y como todos dicen algo distinto y no paramos de oir voces y más voces, por pocos que sean nuestros años acabamos por no saber en absoluto quiénes somos. Un repaso a las heridas que nos deja la vida, a las etapas por las que pasamos, a nuestros dramas y a cómo nos enfrentamos a ellos. Si algo es “Mejorcita de lo mío” es un canto al optimismo, una declaración de que éste es el mejor de los mundos posibles. Que ya voy mejoricita de todo lo que se me eche, que el caldo de la pena una se lo come con pan. Para que pase mejor.



[...] -”Mejorcita de lo mío”, en la Sala Triángulo. Porque sí. [...]