Mi amigo Tupperman lleva unas semanas sin parar de hablar del amor. Él dice que quiere taxonomizarlo y yo de taxonomizar no entiendo mucho. Ni siquiera sé si comprendo del todo esa palabra. Para mí es como una mezcla entre coger un taxi y disecar a un animal. O disecar un taxi mientras le dices al animal que tome la M-40… Algo así. Si pienso en el amor, yo lo que veo es una suma de dos partes. 7+9, 8+2, 3+4: una suma de dos tiempos que no sé si sabré sumar. A lo mejor se me ha olvidado…
Padre de Otto: – Me gusta que haga frío, ¿y a ti?
Otto: – El frío, no, ¿por qué?
Padre de Otto: -En invierno tiene que hacer frío, para que luego nos guste la primavera, verde y preciosa.
Otto: – Yo prefiero el verano, que hace calor.
Padre de Otto: – Es necesario que la vida tenga sus ciclos. Todo nace y muere.
Otto: – Todo no.
Padre de Otto: – ¿Tú conoces algo que dure siempre?
Y desde entonces, nunca he tenido el corazón tan rojo...



me ha encantado! tus palabras y la imagenes de medem me han alegrado la mañana!
no creo que el amor dure para siempre.
lo que está claro es que es divertido!
me ha gustado mucho la verdad!
bonitas palabras!
y gracias por ponerlo.
de nada Irene, me alegro que te haya gustado! Medem siempre le da a todo ese toque de magia… Y el amor tiene que estar cargado de brujerías, ¿no crees?