Perdí el pasaporte hace una semana en Líbano, creo que en el autobús de camino a Beirut. (muy típico de Pili, lo sé, ahorraos el comentario por favor). Me di cuenta de ello el día que nos volvíamos a Siria, sábado. El cónsul me dijo por teléfono que esperase hasta el lunes y que hiciese la denuncia en la policía. La policía dijo que esperase hasta el lunes para ir a la central donde hacen ese tipo de denuncias a los extranjeros. El lunes fui a la policía a las 9 de la mañana. Entré en un edificio con un turno de papel rosa en la mano. Me mandaron al primer piso, donde me hicieron una pre-denuncia y me ordenaron comprar unos sellos oficiales en la planta baja. Desde allí a la tercera para que firmase la declaración el General Pierre Francis (al cual no llegué a ver). Luego tuve que ir al registro para que quedase constancia de la denuncia. El último paso era ir al edificio de la Seguridad General (equivalente de la CIA, me dijeron…), para que me lo sellasen.
En la manzana de al lado estaba la Seguridad General. Turno para entrar. Subí a la tercera planta donde me atendió un militar medio apático. Me preguntó que cuando quería abandonar el país; al decirle “hoy” me miró con cara de circunstancias y me mandó a la primera planta, a la habitación de seguridad (“Gorfat-al-amin”). Allí había varias mesas con militares que me mandaron al cuarto de al lado, donde una mujer, aparentemente importante y asqueada de atender a extraviados, me miró de forma condescendiente y me firmó un papel, devolviéndome a la sala anterior. Allí tuve que pagar 60.000 libras libanesas (como 40 euros). No tenía dinero y se me escaparon un par de lágrimas de frustración (no sabía lo que me quedaba…). Salí a pedirle a Miriam –que esperaba fuera pacientemente– el dinero que me faltaba. Entré. Pagué. Me sellaron otro papel, (ya tenía un expediente digno de dicho nombre, con muchos sellos y firmas). Me dijeron que tenía que ir a la policía para que me hiciesen una declaración del robo o pérdida.
La policía también estaba cerca en un edificio un poco pintoresco. Llegué a la puerta de los bajos de un puente bajo una avenida ancha donde me esperaba uno de los militares que me había atendido antes. Bajamos al sótano donde había mucha gente esposada, poca luz, y militares a punta pala. Allí pasé dos horas más. Dos horas contando cómo pensaba que había perdido mi preciado pasaporte. 2 horas esperando confirmación de la frontera que confirmase cuando había entrado en Líbano. 2 horas escuchando como llamaban al ya familiar General Pierre Francis. Esperando. Mirando el reloj con la esperanza de terminar a tiempo para ir a la Embajada para hacerme el pasaporte nuevo.
Por fin consigo la declaración firmada y voy a la Embajada. El pasaporte me lo hacen en menos de 30 minutos, aunque habíamos llegado poco antes de que cerrasen. Claro que al darme el pasaporte me dicen que no me puedo del país ir sin que la Seguridad General me selle el pasaporte con un permiso de salida y que la Seguridad General ya está cerrada, (son las 3 de la tarde). Pregunto si lo puedo intentar en la frontera y me dicen que bueno, que pruebe.
Cogemos un minibús a la frontera. En la frontera no hay tu-tía. Que me vuelva a Beirut. Casi intentamos sobornar al militar de turno, pero no hubo coraje, ni ganas de pagar, ni ganas de meternos en un lío ni de romper los principios de honradez.
Volvemos a Beirut (2 horas de viaje), a casa de los pobres Natalia y Karim, que nos llevan acogiendo todo ese tiempo. La pobre Miri decide no odiarme y en lugar de eso odiar al país.
Para resumir el final, me pasé la siguiente mañana desde las 9 hasta las 2 en la famosa Seguridad General, (donde me pedían mas dinero, pero al final me lo dejaron gratis, “alhamdullillah!”). Por fin llegamos a la frontera, donde tuve que pagar por un visado nuevo. Y salimos de Líbano, con una sensación de alivio y de amor absoluto por Siria, tierra tranquila que nos volvía a abrir sus puertas.
La burocracia es tremenda en todos sitios, pero si encima es en árabe, en tres edificios, tarda un día y medio de plena dedicación y tienes muchas ganas de irte…es peor que tremenda.
Así que nada, sólo quería compartir un poco de mis desgracias por estas tierras.
Un beso
Pili



Bueno mujer, entre eso y estar aquí, en Madrid, en agosto, trasnochando viendo los juegos olímpicos y con la amarga sensación de que tu espíritu baga por las carreteras norte americanas preguntánsodes porque no te has reunido con él… en fin, como ya dije una vez en mi blog, tú estás clavando una chincheta en el corcho de tu vida, y te quedarás con muchos momentos que nunca se borrarán, yo mientras aquí, pierdo días preciosos de una existencia efímera… en fin, que ánimo que las cosas siempre pueden ser más tristes… siempre.
Un abrazo miri, ya sé que te veo en unos días y estoy más animado. Mañana me voy a renovar el DNI y al prado a sentirme un turista más de la capital.
Ahhh!!!!
Sı me quejaba antes, el espiıriıtu de Job (muy presente en nuestras vıdas estos ultımos dıas) ha venıdo a joderme. Estoy a las puertas de Sırıa, en tıerra turca, perdıda del mundo, con muchas ganas de matar a Sırıa, a Turquıa, a mı y a Mırı, (por ese orden).
He llegado a la frontera a las 5. Como perdı el pasaporte con la vısa de entrada multıple, necesıto una autorızacıon cada vez que entro y salgo del paıs. Como la ofıcına central de Damasco cıerra a las 3 y media, tengo que esperar hasta magnana. Y no me dejan dar una vuelta por el pueblo, creo que por un espırıtu de sobreproteccıonısmo…
Miri, te odıo un poquıto desde aqui. No tienes la culpa, pero tengo que canalızar toda esta energıa negatıva de alguna foma. En cualquıer caso la culpa es mıa…Ahhh!
Eso siı, soy la atraccıon del pueblo. Voy a dormır en un cuarto de la polıcıa o algo ası…no me comunıco muy bıen. Gracıas a dıos la gente aquı habla un poco de arabe y me medıo comunıco. Pero entre que el arabe de los turcos es bastante regular y el mıo tampoco es muy alla la llevo jodıda…
Bueno, dejo aquı mı breve relato…seguıre en otro foro
Ah, tupperman, de verdad crees que esta experıencıa mola?!!!
Besos desde Akcakale
joder nınya! mucha suerte con el pueblo kurdo!
Tomatelo con esa calma que te caracterıza y como sıempre me dıces: “no nos lamentemos, busquemos solucıones”… Y sı te especıalızas en el Kurdıstan???
sı te sırve de consuelo yo tambıen soy la atraccıon de la cıudad, me paran todo el rato ha acerme fotos… Ahora se lo que es ser un objeto de estudıo!
Ya te echo de menos, arabıca amıga…
pero qué dice Pili: Los funcionarios y el gobierno en Siria son mucho más flexibles que en España, por un fallo administrativo entre la uni y la extranjería llevo un año indocumentado, para nada, una borucracia terrible (no esperaba eso en España), por lo menos en Siria se puede sobornar y solucuinar todo con el dinero.
(Maç= besos) desde España hasta el Kurdistan( así se llama mi blog en kurdo).