Pues sí. Ojalá que llueva café en el campo. Esta maravilla de canción de Juan Luis Guerra parece no pegar ni con cola con kurdos, guerras civiles libanesas, refugiados irakies y beduinos jordanos. ¿O sí? Esta canción se ha convertido en casi un himno en los largos trayectos entre ciudades, fronteras y países de estos días. Con el Ipod repleto de música siria era casi un respiro poder tararear algo en castellano. Pero para mí sobre todo es un canto a las ganas de vivir, a la comprensión, a la danza, a la esperanza. Si algo he aprendido en este viaje es eso: que la risa, las ganas de entenderse y el abrazo no entienden de razas, sexos o creencias. Vuelvo con ganas de aprender sobre los pueblos que he visitado, con tiempo para charlar con el taxista que me llevará hasta mi casa y sabiéndome muy afortunada. Tengo los ojos un poco más abiertos.
Pero esa es otra historia… Aflorará poco a poco. De momento os dejo con la versión buenísima de Cafe Tacvba, grupo mexicano ganador de varios Grammys y una de la bandas musicales más osadas y creativas del rock alternativo de estos últimos años. ¡Y OJALÁ QUE LLUEVA Y QUE NOS PILLE SIN PARAGUAS!


