
“Estamos hechos de la misma materia que los sueños”, decía un personaje de “La Tempestad”. Si así fuera, el “Hamlet” soñado por Tomaz Pandur es una tierra hecha de tiempo, palabras, silencios y apareceres. El aparecer poderoso de un paisaje de melancolía, el aparecer de una Blanca Portillo completamente transformada y el inquietante deambular de los muertos que reclaman el mismo protagonismo que los vivos.
Asier Etxseandía es el espectro del padre de Hamlet, pieza clave para entender esta original versión del clásico de Shakespeare. Como él mismo explica, “el espectro es el motor principal para que Hamlet exista; todo sucede en el nombre del padre. Shakespeare nos toca porque habla desde lo más básico de nosotros mismos. Se muere tu padre asesinado por su hermano, tu propio tío. Y aparece su espectro clamando venganza…Todos desearíamos eso, que nuestros seres queridos se nos aparecieran para decirles todo lo que se nos quedó por decir.”
ÁNGELES… ¿O DEMONIOS?
Pero este espectro, ¿es un ángel o más bien un demonio? “Mi personaje es un gran hijo de puta; en el cielo no está, ni en ningún lugar civilizado. Sabe que todos acabarán muriendo por vengar su muerte… Cuando nadie le observa puede sentirse esa inquietud de lo que no es bueno”, responde el actor.
Dice Tomaz Pandur que “‘Hamlet’ crea imágenes que nunca antes hemos visto. Atraviesa fronteras, rompe normas, en reconocimiento y búsqueda de lo que se ha perdido en las brechas del tiempo”. Los muertos y los vivos, todos por igual, andan juntos y sin saber a dónde ir. Atrapados entre dos tiempos y entre la palabra y el silencio.
“Todo el mundo muere en ‘Hamlet’. En la escena están tanto los muertos como los vivos. Los muertos vuelven a formar parte del reino del espectro… Al inicio de la función el padre se encuentra en soledad y finalmente vuelve a rodearse de su séquito de nuevo, vuelve a ser el rey”, reflexiona Etxeandía.
LLORAR EN LA LLUVIA
Diluvia en Dinamarca. Los muertos y los vivos abren sus paraguas. Huele a madera mojada y a barro en las botas. Se oye el ondular de las cortinas y el timbre de las crueles bicicletas. Para el actor, “se trata de un paisaje de la melancolía, frío, que posee la humedad terrible de una isla… Y esas maderas del Norte que tienen que tratarse por la humedad… Todos los personajes se ocultan tras las cortinas para espiar a Hamlet. Cortinas en lugar de muros, como un personaje más en movimiento. Visualmente es fascinante y nos coloca en un lugar donde se entienden muchas cosas”.
¿Es posible ver las lágrimas en la lluvia? Eso es lo que se pregunta Tomaz Pandur en esta función que no dejará a nadie indiferente y que en mi opinión supone uno de los más grandes eventos teatrales del año.
Una producción del Teatro Español para las Naves del Matadero de Madrid.
Precio: 22 euros. Mar. y mier. 25% de descuento.
Para ver la entrevista a Blanca Portillo continuar leyendo…
- Háblenos del Hamlet de Blanca Portillo…
- Es un ser humano tremendamente activo que pone toda su energía para mover la maquinaria que le rodea y conseguir sus objetivos. Está sujeto entre dos fuerzas permanentemente: entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre la pasión y la razón, entre la violencia y la melancolía, entre lo femenino y lo masculino. Tiene un enorme debate interno en busca del equilibrio. Está lleno de vida y habitado interiormente por la muerte.
- Le habrán preguntado varias veces si le resulta difícil interpretar un papel masculino. ¿Es difícil desquitarse de este tipo de prejuicios?
- Yo sí creo que existe lo femenino y lo masculino y que todos llevamos ambas partes en nuestros interior. Así es como hemos enfocado este Hamlet: es una mujer con su parte masculina completamente desarrollada. Seguramente hay muchos prejuicios sobre esto porque estamos acostumbrados a asumir roles muy cerrados, pero Hamlet tiene la libertad de ser un ser humano completo, con todas sus facetas.
- Una frase de “Hamlet” que defina a su personaje.
- “Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sueña vuestra filosofía”
- ¿Cómo es la mirada de Pandur de este clásico de Shakespeare?
- Es texto es íntegramente de Shakespeare. Tomaz ha hecho un trabajo excelente de dramaturgia. No hemos perdido nada de la historia y hemos ganado la posibilidad de contar nuestra idea. Todo está en el texto. Su mirada es la mirada de un hombre de hoy, que hace teatro hoy con la mirada puesta en el futuro y sin olvidar la historia del ser humano. Nada de lo que dice Shakespeare en su Hamlet nos puede ser ajeno.
- ¿Qué aporta al espectáculo David Delfín? ¿Se concibe el vestuario como un vehículo de expresión?
- Sin duda alguna. Lo interesante de David es que tiene un discurso personal ante el arte y ante la vida. Utiliza la forma de expresión que le es natural: el diseño de moda. Pero detrás de sus creaciones siempre hay una opinión, una elección. Por eso creo que en este trabajo ha podido desarrollar con mayor facilidad su discurso, porque lo ha puesto al servicio de una historia que le conmueve y le interesa. Además, dota a los personajes de una imagen muy cercana y reconocible para el espectador.
- Silence ya colaboró en montajes anteriores de Pandur en la composición musical. ¿Es la música, como en “Barroco”, fundamental para entender este “Hamlet”?
- Silence son unos músicos majestuosos, enormes… Pueden crear desde la música más delicada y evocadora hasta piezas con ritmos que te sacuden por dentro… Tomaz aúna todas las artes en sus apuestas teatrales y la música es un arte fundamental. En este “Hamlet” la música es una pieza más de este maravilloso puzzle artístico, en ocasiones para subrayar momentos y en otras para dar el contrapunto… Es casi una banda sonora de cine.
- La escenografía es obra de Numen Arquitectos… ¿Se busca la monumentalidad? ¿Quizás una visión distinta del espacio Matadero?
- El Matadero es monumental en sí mismo. Requiere una visión distinta a la hora de plantear qué es lo que pones. No se ha buscado la monumentalidad sino crear un espacio acorde con la acción. No es una escenografía, es un mundo, un paisaje para ayudar a contar el alma de estos personajes. Hay muy pocas cosas en escena… Sólo lo estrictamente necesario para favorecer ese paisaje de la melancolía que es el alma de este “Hamlet”. En eso, Numen son un colectivo creador con una sensibilidad exquisita. Si a eso le añadimos la genialidad de Juan Gómez Cornejo en la iluminación, el resultado es sobrecogedor.
- Quería felicitarla por su nominación a los premios Max por su interpretación en “Barroco” y me gustaría que se “mojase”… ¿Qué montajes y qué interpretaciones le resultan imprescindibles de esta temporada teatral?
- Gracias por la felicitación. Es una nominación que me ha hecho mucha ilusión porque “Barroco” representa algo muy especial para mí. Creo que en esas nominaciones está sin duda lo mejor de la temporada anterior. ¿Lo imprescindible de ésta? ¿Qué le voy a contar? ¡Pues “Hamlet”! Y, por supuesto, más cosas… “Días de vino y rosas”, “Descartes y Pascal”…
- ¿Qué significa vitalmente el teatro para usted?
- Es mi compromiso personal con el tiempo que me ha tocado vivir



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