Otra recomendación, esta vez cinematográfica. Óscar a la mejor película extranjera en 1972, una de las obras maestras de Buñuel, fue considerada la película del año por la crítica inglesa y francesa. ¿En mi opinión? La madurez del movimiento surrealista.
¿De qué va? Nada hay más difícil que escribir una sinopsis de una película como ésta. Un grupo de personas de eso que se conoce como clase media alta, burguesía en la película, se reúne asiduamente para hacer realidad un rito, una cena de amigos, un absurdo encuentro en el que nunca pasa nada. Pero la sorpresa aparecerá en cada recoveco de la casa. Así como en “El ángel exterminador” decenas de personas tenían más que serias dificultades para salir de un recinto cerrado sin motivos explicables, aquí el problema lo tienen para cenar, para vivir el momento de forma auténtica. Sólo arrancarán su máscara de impersonalidad en los sueños que, encadenados, se suceden en la película. ¿Pero cuándo empezaron a soñar? Es lo mismo, ellos no paran de huir por un camino que no lleva a ninguna parte: huyen de ellos mismos.
No digo más. Les dejo con uno de los momentos memorables de la película: la confesión del obispo huérfano (que por extraños motivos quiere ser jardinero) a un viejo moribundo (también jardinero…) que le suplica confesión en un cobertizo. No se la pierdan.


