Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘cıudad’

Un grito rojo,  un clamor rojo de gritos sofocados. En un paisaje urbano que hace honor al título,  dos ríos de gente  van en sendas direcciones marcadas por las calles,

como si los individuos de un torrente  no tuvieran nada que ver con los del otro

y los de cada río sólo tuvieran en común que van en la misma dirección.

Todos avanzamos a paso rápido e inclinados hacia delante, como abatidos por el peso de alguna culpa o quizá hipnotizados por una creencia común…

En primer término (siempre)  se repite la situación, sólo que de una manera más confusa:

la multitud ya no se encauza en las calles y su entrecruzamiento parece tener algo de sobrenatural, da la impresión de que los cuerpos se ínter penetran. Pero sin conocerse, siempre sin conocerse…

¿Y en el segundo término? Los nadies.  Una de estas figuras de negro parece surgir de la cabeza de la figura más grande del primer término, y otra, en color verdoso claro, se diría que emerge del capó de la furgoneta, dejando ver a través suyo el bordillo de la acera. No hay distinción alguna: todos son Metrópolis.

En cualquier caso, todas las figuras, todos,

todos tenemos algo de fantasmal…

Y a tí, sí, a tí… Me gustaría ver de nuevo tus ojos y  preguntarte, ¿por qué camino vas?

Querría acompañarte un rato…

George Grosz, Metrópolis (1916-1917).  (“La Vanguardia y la Gran Guerra”, en la Fundación Caja Madrid hasta mediados de enero, entrada gratuíta)
Anuncios

Read Full Post »

“RECORDAR: del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.” E.Galeano

Noche en Damasco…

Son las siete. En Damasco anochece pronto. Es el momento de que saques el mechero y quemes esa guía tan “informativa” que parece tu tercer brazo, tu pequeño Gran Hermano. Quémala de hecho o de metáfora, pero quémala.

A la noche de Damasco hay que llegar sin prisas y con ganas de perderse. Disfrutar de las callejuelas que no llevan a ninguna parte, de los arcos repletos de banderines, de la luz ocre de las farolas, de los puestos de zumo de naranja.

Sin prisa y con toda la calma del mundo. Nadie te molestará. Los restaurantes están abarrotados hasta la medianoche, después es el momento de té, la danza y los narguiles. A los sirios les encanta bailar, tocar la pandereta, recitar sus cuentos sin edad. A los sirios les gusta contar, les gusta que les cuenten, les gusta charlar y también estar en silencio.

La noche está llena de bicicletas dormidas y de agua que gotea en las fuentes (con el vaso de metal apoyado en la piedra). Burbujea la fiesta en las casas. Esta ciudad es la de los cuentos de las Mil y una Noches. Esta sí. Nadie te molestará. En uno de los cuentos del libro, el sultán encarga a un mercader encontrar la historia más maravillosa jamás contada. Los esclavos salen a buscarla y finalmente uno la encuentra: está en Damasco, en la boca de un hombre que borbotea cuentos todas las noches. Se llama Abu Shadi y es el último de los grandes contadores de historias.

Salgo a buscarle.

Read Full Post »

A un lado Europa, a otro Asıa… en el centro Estambul.

Aterrızo de nuevo en esta cıudad que no dejara nunca de sorprenderme. Una de las mas bellas, de mas hıstorıa, la capıtal mundıal de la cocına en 2008, la mas, la mas.. Bızancıo, Constantınopla, Istambul… Sı los nombres son evocadores la cıudad lo es mas. La mas. Sın duda la mas onırıca de las cıudades que haya vısıtado en mı vıda. Y vuelvo de noche, con mı mochıla a cuestas, sın reservar alojamıento y con un tren que coger muy temprano que no se sıquıera sı es una leyenda urbana. Da ıgual. No hay sıtıo en nıngun hostel del centro. Da ıgual. Tres de los hosteleros me ofrecen su despacho para que duerma. En el cuarto accedo. Pero el hostelero se da cuenta de que en su despacho el calor es axfısıante ası que me deja toda la terraza para que ‘duerma’. Espero poder colgar muy pronto las fotos de mı ‘habıtacıon’: a la ızquıerda veo Santa Sofia, a la derecha la Mezquıta Azul y el Cuerno de Oro de frente… He dormıdo cuatro horas, entre llamadas al rezo a las cınco de la manyana, europeos de fıesta, mosquıtos asesınos y gatos que se empenyan en hurgar en mı bolso. Me da ıgual. En la cıudad del pırata todo es posıble. Y si, lo del tren a Sırıa era una leyenda urbana, me he levantado a las seıs de la manyana y nı tren nı nada parecıdo. Ası que me toca ırme en bus hasta Damasco: unas 30 horas. Me da ıgual? Confıeso que odıo los autobuses…

Read Full Post »