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Posts Tagged ‘mochilero’

He llegado a Jordania. En un solo dia he cruzado Libano y Siria en taxi compartido y he pisado Amman, la capital de este pais en el desierto. Todo esto sin cambiar de sandalia y sin un misero calcetin. Asi me fue: llego al pais de los beduinos y ya tengo los pies mas negros que ellos. A eso se le llama adaptacion.

Amman es una ciudad insulsa en la que intentan estafarnos de inmediato. Ibamos a dormir en el antro propiedad de un ser que parecia un raton. Yo contentisimo. Pero al final, a las diez de la noche, nos marchamos a Aqaba, en las orillas del mar Rojo. Esta ciudad es una verdadera “agora” griega, para lo bueno y para lo malo. Desde su playa puedes ver la costa de Israel y tambien la de Egipto. Y es que esa es Jordania: un puente entre los judios y la cultura arabe. Hace ya unos anyos que firmo la paz con Israel y (casualidad) los Estados Unidos inmediatamente suprimieron el bloqueo economico y (casualidad) el pais se desarrollo milagrosamente. Aunque gran parte de la poblacion son refugiados palestinos ahora el dinar jordano cuesta lo mismo que un euro. Paradoja del viajero: deseas de verdad que el pais visitado se desarrolle o solo de boquilla para que dormir te cueste una miseria?

Un dedo pequenyo no entiende de paradojas, sino de chancletas y de laca de unyas (es que Miri es una chica…) Tras cuarenta horas sin ducharme, finalmente recupero mi tono blanco veraniego original y nos vamos al mar Rojo a hacer submarinismo. Este lugar es un verdadero paraiso de peces y de coral… Fantastico. Pero como todo en este viaje, el asunto siempre tiene que ir siempre un paso mas alla. De repente nuestro dive master nos mete en un barco hundido hace cien anyos, a traves de pequenyos orificios llenos de peces, oxido y coral… Llegamos a la bodega del barco. Estamos a 20 metros bajo el agua y Morad nos indica (que no dice, porque se muere) que subamos… A donde? Hay una bolsa de aire en medio del barco… Respiramos aire de hace un siglo!! No se si sera bueno, pero la adrenalina me dura todavia.

Ya es hora de desvelar el asunto de este post, el porque de mi protagonismo. Esa noche dormimos en el desierto de Wadi Rum, bajo una cantidad de estrellas que desconocia que existieran, tomando arak con un beduino, encima de una roca de cuento, los tres solos bajo las mantas. El arak es la bebida tipica de Jordania… a mi me sabe igual que el Anis del Mono. De nuevo estoy sucio y lleno de arena. Al dia siguiente, circuito por las dunas… Y ME ROMPO. Si, me rompo. Llevo roto o astillado o algo que produce mucho dolor dos dias. Y claro, como soy el dedo pequenyo nadie me hace caso. Ni escayola, ni vendita, ni nada: me han envuelto en un triste esparadrapo de color indescriptible que solo sirve para encubrir mi doloroso color morado.

Pero lo peor esta por llegar, hoy me he pasado todo el dia sorteando piedras y conchitas en las ruinas de Petra. Miriam esta encantada de la vida, claro, ella es un ser complejo y con los repelentes y famosos sentidos (sobrevalorados), pues le basta. Que si el color rojizo de las ruinas al atardecer, que si el delicioso olor a caca de camello, que si el sonido de las herraduras de los burros subiendo las escaleras hacia el monasterio… Es una desagradecida, no me hace ni caso. Tanta Jordania le hace olvidar a los que estan cerca, a los que caminan con ella.

Igual me separo de esta loca asceta insensible.

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Nos vamos al sur de Siria en un pequenyo Clio blanco. Ya nos han puesto dos multas, pero hacemos por no entender (Pilar y Vivian hablan arabe, pero ojos que no ven…) La mayor parte de los carteles estan solo en arabe, asi que, tras rodear dos horas Damasco decidimos que lo de ir por las “autenticas” carreteras secundarias es para personas con mayor capacidad espacial: iremos por la unica autopista del pais.

Bosra es una pequenya ciudad en medio del semidesierto oriental que no tendria nada de especial si no fuera porque se encuentra construida encima de una ciudad romana esplendida, Bosrus, la capital romana de arabia. Con el teatro romano mejor conservado que haya visto nunca, la visita ya mereceria la pena. Pero es que ademas los habitantes de la nueva Bosra viven entre las ruinas. Usan los capiteles romanos para apoyar su relucientes motos, sus ninyos juegan al escondite entre estatuas de Jupiter y la calzada romana es el lugar donde pasear por las tardes. Aqui no tiene nada de especial. Una familia de palestinos nos invitan a su casa, “que os parece que de repente haya turistas en su pueblo? Nam, nam“, (si), les parece muy bien. Aunque no entienden muy bien por que esos rubitos de pantalones cortos se quedan mirando la columna del patio del vecino. Siempre estuvo ahi… Y por que preguntan por esas monedas tan sucias y viejas con las que los ninyos juegan a los mercados? Estuvieron ahi desde siempre. La matriarca de la familia nos invita a chay (te) y esta encantada de que le haga una foto. Levanta la mano orgullosa, quiere que quede bien claro que saluda al modo palestino. (Victoria o muerte)

Nuestra idea de lo antiguo tiene algo de perverso, la idea de aislar las ruinas y desnaturalizarlas. Estuvieron ahi desde siempre, para jugar, charlar y construir casas con ellas. Por que nos empenyamos en meterlas en urnas de cristal? El te con cardamomo esta buenisimo, toda la familia esta muy contenta porque el padre acaba de llegar de Jordania, de visitar a viejos companyeros de lucha. La mujer sonrie a su hombre, tienen mas de cincuenta anyos pero hace tan solo cinco que pudieron casarse. La guerra y la familia no hablan el mismo idioma.

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Seguro que todos os preguntáis (seguro) por qué he cambiado la imagen veraniega de la cabecera de mi blog por la de unas extrañas ruinas romanas en medio del desierto con una torreta de petroleo al fondo. Pues bien, ¡mañana me voy de viaje tres semanas a Oriente Medio!

Todo el que me conoce mÍnimamente sabe que soy una viajera obsesiva y en que, en cuanto puedo, me escapo de mis queridos madriles a donde sea y como sea. Una vez mi mejor amigo me dijo que para él viajar era como poner una chincheta en la línea continua, sin baches ni colores, en que a veces se convierte nuestra vida. Es la mejor definición que he oído nunca. El viaje es una especie de ruptura con el tiempo,  es una llamada a la memoria y a la necesidad de atesorar momentos irrepetibles.  Y sí, necesito irme de mi rutina y de mi ciudad para recordar por qué la quiero tanto,  al igual que necesito volver para recordar por qué quiero escaparme.

Esta vez el viaje será muy, muy especial. El camino comenzará en Estambul. Desde que la conocí estoy enamorada de esta ciudad y además es la forma más barata de empezar la ruta por Oriente Medio. Desde allí tomaré el Toros Ekspresi, un mágico tren que durante más de treinta horas recorre la inmensidad de Turquía hasta dejarme en Damasco. Allí me esperan dos grandes amigas y compañeras durante gran parte del viaje. Pronto, muy pronto, viajaré de nuevo sola a Jordania para visitar las soñadas ruinas de Petra. Será mi primera incursión en este país (volveré después para flotar en el Mar Muerto y hacer submarinismo en el Mar Rojo). Rápido regresaré de nuevo a Damasco para visitar el bellísimo Líbano -la animada Beirut y sus pueblos costeros-… De nuevo Siria: Palmira, Aleppo, el Eúfrates… Mil sitios por descubrir. De vuelta a Estambul aprovecharé para visitar la zona kurda, en el este del país, la que me quedó por ver en marzo. No hay palabras para describir la vista desde el misterioso Monte Nemrut, ni los tranquilos pueblos otomanos Una paradita en el Mar Negro y vuelta a Estambul….

Espero poder narrar poco a poco este viaje que llevo soñando desde hace meses… El acceso a los blogs en Siria es difícil a causa de la censura pero haré todo lo posible… Y hasta entonces…

¡SALAM ALEIKUM!

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